Karla

Karla Garduza y la nostalgia de un día nublado.

De Karla aprendí que es importante comenzar. Tanto ella como yo teníamos la inquietud de crear fotografía de desnudo, desde hacía tiempo, pero por diferentes razones no habíamos podido coincidir. Si bien ya nos conocíamos por crear fotografía de moda, esta sesión sería diferente por obvias razones. Siempre procuro crear un ambiente confiable, por lo que la música para mi es indispensable. El departamento donde trabajamos está en el centro de la CDMX. El día estaba nublado y frío. Las ventanas y puertas me funcionaron para jugar con los cristales y la luz. En cuanto a la iluminación he optado por lo natural. Siento que es un tipo de iluminación que a cualquier persona le parece familiar, es algo que conocemos en lo cotidiano, por lo que siento que si quiero hacer un homenaje a algo tan natural como el cuerpo, la luz natural es perfecta para este motivo. Karla se veía relajada y sonriente, era un gusto volver a coincidir. Recorrimos los espacios que nos servirían de Set para el shooting.

Comenzamos en el área del comedor donde entraba una luz lateral suavizada por el día nublado. El cuerpo relajado de Karla y su mirada hacia la ventana fueron suficientes para crear una atmósfera cálida, a pesar del frío. A través de los cristales de una de las puertas de acceso al comedor tomamos otras fotos. Tengo un encanto por las fotos donde las modelos mantienen cerrados sus ojos. Casi siempre les pido que repitan alguna postura que hicieron que me ha gustado, que cierren sus ojos y suspiren. El suspiro relaja el torrente sanguíneo y nos da una sensación de relajación que siempre utilizo en cualquiera de mis sesiones. La contraluz dibujó toda la silueta de Karla y el resplandor le dio una sensación angelical.

Pasamos a la sala para aprovechar que ya era medio día ya entraba una suave luz por las ventanas. El carácter de la atmósfera se inclinó hacia lo nostálgico. La soltura de Karla me encantó, había una intuición en ella de comprender lo que buscaba expresar con las imágenes. A través del reflejo de un espejo circular logramos una mirada más íntima. Fue un verdadero hallazgo estético.

Finalmente volvimos a la ventana para cerrar la sesión y buscar una pose más estilizada, un tanto más clásica que Karla logró a la perfección. Me permití jugar con un cristal de candelabro que siempre cargo para las sesiones, pues me gusta jugar con la sensación onírica que representa.

A la fecha, luego de ya casi 5 años de esa sesión, Karla y yo seguimos muy contentos con el resultado, sentimos que las fotos son atemporales y nos cuentan una breve historia con un carácter nostálgico que el espectador puede recrear en su imaginación.

Puedes adquirir el set completo y sin censura aquí.

Mario Morales, fotógrafo y director de BeautyFull Sessions

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